Mi trabajo como maestro le comencé en 1982, cuando me invitaron a participar en una preparatoria particular, para impartir la materia de “Seminario de Problemas Filosóficos” en ese tiempo, todavía era estudiante de la Escuela de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Lo interesante era que durante las tardes asistía a la universidad y por las mañanas atendía los grupos de la prepa. Las clases de mis maestros me servían como modelo y contenidos para impartir mis clases al día siguiente, así ya no tenía que preparar el material de exposición de la asignatura. Y por otro lado, al explicar las clases, retroalimentaba mi conocimiento de la misma.
En una visión retrospectiva, me identifico con la lectura, de “La aventura de ser maestro” en el punto en que nadie nos dijo como debe ser una clase ideal, lo único que nos dicen, ¿Quieres dar clase en una prepa? Y luego nos aventamos al ruedo, sin ninguna experiencia previa. Retomamos los modelos de impartición de clase de los maestros que nos enseñaron durante nuestros años de formación. Y como muchos de los que fueron mis maestros, eran formados en las universidades y no tanto en una Normal Superior, los códigos de enseñanza era que el maestro entraba a clase, tomaba lista, dictaba y los estudiantes apuntábamos.
Algunas preguntas eran de retroalimentación a ver si habíamos entendido lo que acabábamos de escribir. La evaluación era fundamentalmente el conocimiento que habíamos obtenido a lo largo de un semestre. Hoy en día se manejan tres criterios para evaluar a los alumnos: producto, desempeño y conocimiento. Si algunos alumnos no son muy capaces en el conocimiento, se compensan con los porcentajes otorgados al desempeño y producto. En mis tiempos de formación, la única evaluación que se aplicaba en las instituciones educativas consistía en dos exámenes parciales y un final, se promediaban y si obtenías mínimo un 6 acreditabas y listo.
Términos que utilizamos hoy en día: producto, desempeño y conocimiento; evaluación diagnóstica, formativa y sumativa, no existían antes. Por lo que los alumnos teníamos que apurarnos en el conocimiento y poder pasar los exámenes. Nunca tuvimos, los de mi generación, problemas para acreditar el examen de admisión para entrar a la universidad. Hoy nuestros estudiantes, si tienen dificultades para ser admitidos en el nivel superior.
Retomando el punto en el que afirmaba que los maestros que tuvimos los tomábamos como ejemplos para impartir clases, básicamente era una clase expositiva, “dictatorial” por aquello del dictado, y muy pocas veces retroalimentábamos el material de estudio. La participación de los alumnos, básicamente se limitaba a contestar las preguntas que previamente teníamos elaboradas, si respondían correctamente, era criterio suficiente para determinar si el alumno había aprendido o no.
Después con las reformas múltiples que se han aplicado a los diferentes sistemas educativos, a los maestros se nos abrió una amplia gama de estrategias de enseñanza, diversas teorías del aprendizaje, dinámica de grupos, rúbricas de evaluación, listas de cotejo, nuevos criterios para evaluar el aprendizaje de los alumnos, educar en competencias, etc. etc. Nos dimos cuenta, que habríamos que reconstruir por completo nuestra práctica docente, que las técnicas de enseñanza que habíamos aplicado por años, eran obsoletas, que los alumnos, no aprendían y que por eso México ocupaba los últimos lugares en educación a nivel mundial.
Pues henos aquí, para reconstruir todos nuestros andamios del proceso enseñanza aprendizaje e impulsar a la educación mexicana en una nueva perspectiva. Espero que este curso que estamos tomando, cumpla con todas nuestras expectativas
Buenas tardes, compañero.
ResponderEliminarMe identifico con usted en la parte donde menciona que estaba trabajando como docente a la par que seguia estudiando, para mi en esa etapa pude comprender la postura de algunos de mis maestros, respecto a la tolerancia, exigencia y sobre todo la forma en la cual impartian su clase y es muy diferente el estar sentado al estar enfrente controlando un grupo.
Saludos.